Dejarse llevar no siempre es bueno

¿Cuántas veces escuchamos eso de “déjate llevar”? ¿Sabemos lo que conlleva “dejarse llevar” en toda su plenitud? Dejarse llevar supone actuar con el corazón y dejar la mente en blanco. Dejarse llevar significa hacer caso a tu instinto y obviar lo que te rodea. Esa voz que susurra que sigas, que no importa la profundidad del precipicio, que puedes saltar porque saldrás ileso y no tendrás ningún rasguño.