La culpa y yo

No, no vengo sola. Traigo mi culpa. Esa que no deja de perseguirme aunque cierre los ojos. La misma que me dio la oportunidad de intentarlo una vez más, y otra. Porque costó que se acabara la tortura. Costó tiempo y energía. Costó mi libertad, ya no la quería, ¿para qué, si no podíamos ser libres juntos? No es libre aquel que se siente culpable del tiempo pasado.