Tailandia, país de contrastes

Siempre recordaré este verano como el más ajetreado de todos mis veranos. Entre mis escapadas, hay un viaje en especial que me ha marcado por ser un país de contrastes, un lugar tan hermoso como lo pintan y tan variopinto como me lo hicieron ver. Tailandia. Sin duda, uno de los viajes que más me han gustado y que recomendaría con los ojos cerrados por su gente, su cultura y sus tradiciones.

Y si te dijera

Y si te dijera que de aquí a un tiempo dejará de importar. Y si te dijera que las paredes que ahora pintas verdes se resquebrajarán y tendrás que pintarlas negras. Y si te dijera que todo lo que ocurre es parte del problema, y que no seguirás si no lo combates. Y si te dijera que, por más que me digas que no puedes, un día te levantarás y acabarás con ella antes de que el reloj marquen las doce.

La amistad, pero la verdadera

¿Y lo difícil que es poner en primer lugar lo que verdaderamente importa en la vida? ¿Y lo rápido que se nos da vuelta la cabeza con situaciones, personas y momentos tan inverosímiles como innecesarias? ¿Y lo importante que es estar rodeado de aquellas personas con las que te irías a una isla desierta, sabiendo que con su compañía sobrevivirías, al menos, un día más?

No saber

Y ahora no sé. Y no saber es lo peor de mi ser. Yo no soy de tintes medios. Yo estoy hecha de muchos colores, pero colores fijos. Medias tintas ni nada, no me hice así. Me conformé con el azul oscuro, casi negro. Pero ya ves, soy más de claros. Qué quieres, ya sabes, me advertiste. Claro, pero no fue justo. Porque yo no te avisé. Soy un libro abierto, pensé que no hacía falta, pero mira, las palabras parece que no se las lleva el viento.