3 razones por las que te apetecerá comer

Se ha convertido en un hobbie eso de descubrir nuevos restaurantes y experiencias gastronómicas. A los que nos gusta comer, como a mí (soy la clásica persona que, si me quieres hacer feliz, llévame a comer) no nos supone esfuerzo alguno, ni de tiempo ni económico porque “catar” nuevas recetas y experimentar nuevas sensaciones a través del paladar ya es, de por sí, la gran inversión del mes.

Hay muchos que están en boca de todos; otros, que aún siguen en la clandestinidad, hasta que va una tipa como yo y los descubre. En cualquier caso, como empiezan los puentes y festivos, y muchos aprovechareis a visitar la capital y/o llenaros la panza, aquí van mis recomendaciones de las últimas semanas.

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La primera vez que cené aquí fue con tres amigas. Compartimos cuatro platos, cada cual mejor que el anterior. Creo, sinceramente, que aquella noche será recordada por las múltiples miradas lascivas que nos echábamos entre conversación y conversación para ver quién se terminaba la ración. Así da gusto, diría el chef, estas mujeres me dejan el plato niquelado.

Total, que nos pedimos un Carpaccio de gambas, tartar de tomate y vinagreta de berberechos, un atún marinado con hummus de aguacate y sofrito de tomate, el steak tartar y la ensalada de foie curado con huevo poche y setas. Es curioso que, siempre que como con mi amiga Marta, plato que lleva huevo poche, plato que pedimos, ya puede tener alubias, lechuga o bonito. Lo pedimos.

Atún marinado con hummus de aguacate y sofrito de tomate

No contentas con eso, nos quedó un rinconcito del estómago que gritaba “¡POSTREEEE!”, así que, tras cinco segundos de deliberación (los conté), “¿qué va a ser? Vuestra tarta de zanahoria, por favor”. Somos seres pacíficos y no volaron cuchillos de sierra pero, ni una miga quedó. Entre las cuatro, nos salió a unos 20€ aprox. por cabeza.

Después, volví con mi madre. Y es cierto que cuando solamente comen dos, el número final como que impacta un pelín más. Esta vez, caí en que quizá era un poco caro, o al menos los precios en algunos platos (en los que pidió mi madre) no coincidían en cantidad (que no calidad, ojo) y precio. Este día vinimos a comer, y yo me decanté por el atún de nuevo. Mi madre eligió la sopa de ajo tostado con foie de la casa y yema al gusto. La pobre se quedó con hambre, menos mal que anduvimos listas y compartimos una ensalada de bonito en conserva casera, tomate y chalota. Bastante exquisita, por cierto.

Lo que nos pasa a mi madre y a mi es todavía más curioso que el huevo poche: siempre buscamos cuidarnos en nuestras decisiones culinarias: que si eso te va a llenar, que si eso tiene demasiada grasa, que si eso se te va a indigestar… PERO. Hay SIEMPRE un momento en el que nos dejamos de chorradas. Quizá alguna mirada de reproche. Por no haber elegido yo el que ella quería. Pero EL POSTRE. ¡Ay, el postre! Que calla bocas.

Ella optó por un carpaccio de piña al azafrán con helado de coco. En mi caso, siempre he tenido buen ojo con la comida, las cosas como son: Tartaleta de limón para rebañar. “Tenía que haber elegido ese”, escuché que decía ella. Estaba ocupada con mi súper elección, así que no me percaté que lo decía con un tono un poco tristón. Aunque si que vi la cuchara que aparecía por la parte derecha, por debajo de mi mano. Le dejé hacer, total, pensé, es mi madre. Solo a ella le permitiría semejante barbarie.

Ensalada de bonito en conserva casera, tomate y chalota
Sopa de ajo tostado con foie de la casa y yema al gusto
Tartaleta de limón para rebañar
Carpaccio de piña al azafrán con helado de coco

Precio medio: Entre 20 y 25 euros por persona

Dónde: C/ Caracas, 21, cerca de Alonso Martínez.

Lo mejor: La decoración es muy chic. El zumo de tomate preparado, lo más. Los postres y el tartar, imprescindibles. Fijaros en la entrada, hay un Anonimous Club que hay que intentar.

Restaurante Zitty

Probablemente, lo mejor que he hecho en cualquier San Valentín de mi vida. Esta fecha está reservada para el A M O R, y qué mejor muestra de amor que salir tu mejor amiga y tú a cenar a un lugar como este. Qué BO NI TO. Estanterias llenas de libros. Un panel enorme con una imagen de Nueva York. Un cocktail de bienvenida de granadina en copa de champán. La rapidez con la que le sirvieron el pan sin gluten a Martita. El camarero andaluz tan salado que nos atendió. En definitiva, una dirección súper recomendable.

Martita y yo siempre lo compartimos todo (bueno, todo no). Las dos tenemos el estómago delicado y siempre nos va bien elegir platos pequeños pero variados. A veces con postre, a veces sin él. Esta vez, era San Valentín. A VER.

Hablando de bodas, de testigos, de trabajo se nos pasó la noche. Pero me acuerdo perfectamente que nos pedimos unos huevos estrellados con jamón (había huevo poche, pero esta vez, quisimos hacerlo especial), la ensalada de burrata con tomate seco, rúcula y pesto y el steak tartar con huevo de codorniz. Efectivamente, también nos va lo crudo.

Zitty y sus estanterias

 

Zitty y su decoración
La bienvenida en San Valentín
La carta mola

Obviamente, de postre un brownie con helado, cuya bola se deshizo lentamente. Es que perdió nuestro total interés tras la primera cucharada de brownie que nos llevamos a la boca.

Precio medio: Entre 20 y 25 euros por persona

Dónde: C/ de Velazquez, 128

Lo mejor: El recibimiento. El patio que, aunque cerrado, parece precioso y LA opción para épocas de sol y calor. La decoración.

Babelia

Es uno de los cuatro o cinco restaurantes que componen El Callejón de Jorge Juan. Si conocéis Cinco Jotas  o Los Gallos en el callejón de Puigcerdà, lo encontraréis a continuación. También he ido dos veces, y en ninguna cambié de opinión. Buen servicio (todo hombres, es algo que me llamó la atención), dos zonas para comer, el comedor en la parte de arriba, con mesas bajas, y el lounge&bar, que no lo recomiendo si vais con personas mayores por las mesas altas.

Aquí cometí un error, y es que no memoricé qué comí en cada uno de los dos días. Pero sí que sé qué platos ingerí, y también me acuerdo de que, aquella vez, mi madre y yo compartimos el mismo postre (en las dos ocasiones).

Sobre la mesa había un falso risotto de carabineros, una terrina de foie con arlequín de frutos secos y pan de cristal, un tataki de atún rojo con tartar de aguacate y salmorejo y una carrillera de ternera glaseada al vino tinto sobre cremoso de trufa. Las guindas del pastel fueron, en el primer caso la crostada de chocolate con frutas del bosque y helado; en el segundo caso, las texturas de mango.

Terrina de foie con arlequín de frutos secos y pan de cristal

Me gustó que la carta fuera asequible en comparación al resto de los restaurantes de la calle. Aunque, he de decir que me fijé en las paredes del lounge&bar y… perdía algo de glamour, del punto coqueto que tiene el piso de arriba. Aunque eso soy yo, una cascarrabias perfeccionista amante de la decoración aunque más del buen comer, con que un 8.5 al servicio y al precio/calidad. Os diré que a mi madre le encantó y ahora tengo trifulcas con ella cada vez que viene porque, resulta que la mujer ya no quiere innovar.

Precio medio: 20 euros aprox. por persona.

Dónde: Callejón de Puigcerdà, 6

Lo mejor: La textura de mango, sin duda. El servicio, son todos muy simpáticos. El comedor, mejor que el lounge&bar (para cuando hagáis la reserva).

Prometo que el próximo post gastronómico irá repleto de pruebas gráficas, esta vez me he quedado corta de galería.

¿Habéis estado en alguno de los tres restaurantes?

¿Qué os han parecido?

 

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