6 consejos para vivir una vida Hygge

Hygge

Nos cuesta ser felices, ¿verdad? A pesar de que lo tengamos todo. A pesar de que solamente tengamos que alargar la mano para coger todo lo que nos apetezca. Y dejarlo donde sea, en el estado en el que sea. Y aun así, cuántas quejas al día, cuantos ánimos por los suelos por algo que chirría y que nubla todo lo demás.

Pues bien, hay un pueblo que tiene la llave. Si hablara con un danés, probablemente me diría que la clave está en mi interior. En controlar la mente (tan fácil decirlo y tan difícil, a veces, distraerla). Y es que, en Dinamarca, actúan bajo los principios del hygge.

Hygge

Hygg… ¿what?

Hygge es comer galletas de canela hechas en casa, tomar el té en una tacita al estilo inglés, escuchar música tumbado/a sobre la hierba, ver la tele mientras que te tapas hasta arriba con el edredón. Vas captándolo, ¿verdad? Las pequeñas cosas. Las VERDADERAS pequeñas cosas que van más allá de un saludo de un desconocido, o de un “gracias” en un mal día. Aquí hablamos de tu poder de decisión, de gestionarlo para tu bienestar. Una vez leí que un danés entiende este concepto como “sentarse frente a la chimenea en una noche fría, con un suéter de lana mientras bebes un vino tinto, escuchas de fondo algo de jazz y acaricias a tu perro echado a tu lado”. Resulta hasta fácil.

Te diré más: se pronuncia “hu-ga” y puede definirse como todo aquello que consideramos acogedor. Sin embargo, los expertos hablan ya de una actitud plena ante la vida; precisamente, es lo que ha hecho que Dinamarca se convierta en el país más feliz del mundo, desbancando a Suiza e Islandia.

Si en el norte pasamos frío, imagínate más arriba. En invierno, los daneses solo disfrutan de cuatro horas de sol al día y las temperaturas promedio rondan los 0ºC. Los daneses no quieren ni oír la palabra “calle”, por lo tanto, buscan formas de entretenerse en el propio hogar. A muchos nos gusta ese tipo de planes, reunirse con la familia o amigos para comer, con el comedor a media luz, o ese tiempo que pasas leyendo un libro. Eso es HYGGE. Me gusta cómo lo define la bloggera Anna Lea West, “la intimidad del alma”.

Hygge Room

Mi piso, por ejemplo, es HYGGE. Lo sé porque uno de los requisitos imprescindibles para que lo sea es que no haya un espacio vacío demasiado grande alrededor de la persona o el grupo de gente. Lo que hemos tratado de hacer mi piso y yo desde que estamos juntos, es que cada vez que viene alguien (o yo misma) se cree esa atmósfera de relajación y de sentirse “en casa” tanto como sea posible, creando una atmósfera (de 60m2) sin preocupaciones.

Llegan los 6 consejos

1.- Se bueno y amable contigo mismo. 

A priori, puede parecer una tontería: “qué es eso de ser amable conmigo mío, menuda chorrada, bla bla bla”. Pero, ¿y si lo acatamos desde el respeto? Todos sabemos que, antes de querer a los demás, tenemos que aprender a querernos a nosotros mismos, y el punto de inicio es el respeto. De ahí, surge la amabilidad y la preocupación. Todo eso que trasladamos al exterior, debemos hacerlo a nuestro interior. Es importante, porque a lo largo de la vida uno se encuentra con mucho espejos y si no somos capaces de querer lo que vemos…malo.

Así que, se amable contigo mismo. Consiéntete, pasa un rato agradable, no te castigues y no te niegues (casi) nada. Recuérdalo sobre todo en los meses clave, como enero, cuando todos nos obsesionamos por hacer dieta o por ciclarnos dos veces al día en el gimnasio. ¿Sabéis lo que hacen los daneses? Ni comen ni beben en exceso ni hacen purgas de alimentos o bebidas, ni hacen dietas de efecto rebote.

hygge-manifesto

2.- Recuerda que no estás solo.

Los amigos no son invento de tus padres, existen de verdad. Y hay que mantenerlos, sí, como obligación, porque son los únicos que aguantarán tus días malos y los que te aconsejarán honestamente y velando por tu bienestar. Patrick Kingsley, autor del libro de viajes “How to be Danish” (Como ser danés”, explica que el hygge es una idea tan arraigada en el sentido de unión de los daneses, de país unido, dado su pasado histórico y social. Desgraciadamente,  no podemos decir lo mismo del nuestro, así que propongo que queramos al menos a los que nos rodean. Creemos momentos hygge con las personas que realmente nos importan.

Hygge

3.- Redecora tu casa.

La idea es conseguir espacios más acogedores y cálidos a través del estilo danés, es decir, con sofás grandes, alfombras gruesas, tapices en las paredes y una gran chimenea como protagonista estelar de la sala (quizá sea soñar demasiado). Si todo esto te parece innecesario y no te apetece cambiar muebles, al menos hazme el favor de aprender a disfrutar de tu casa. Prepara un pastel, aunque no sea tu cumpleaños. Ve una de tus pelis favorita. Haz algo de eso.

Hygge Room

4.- Compra velas y aliméntate en condiciones.

Sin velas no hay hygge. Una de las condiciones sine qua non es trabajar en la iluminación y en esa pasión nórdica por las cosas hechas de madera, las mantas, cojines, jerséis gordos y en tener un hyggekrog (un rinconcito donde acurrucarse con un libro y una porción de tarta). Si hablamos de alimentación, ten presente que el chocolate es hygge, el brócoli o la coliflor, no. Uno tiene que saber rendirse (siempre a tiempo) a la tentación del dulce sin remordimientos. Puedes acompañarlo de tu té favorito y de mermelada casera, ya que la elaboración propia de lo que después ingieres es parte de la filosofía hyggeling. El concepto de slow food y de disfrutar del proceso de preparación de los alimentos es primordial.

Hyggekrog

5.- Practica el mindfulness.

Ya estamos, ¿no? Con eso del mindfulness. En una sociedad basada en el móvil, en las redes sociales y en hacer mil cosas a la vez. Ya. Bien, pues deja de vivir así. La vida se escapa de nuestras manos sin hacer nada provechoso. Basta ya. Apaga el móvil. Concéntrate en los olores, en lo que ves, en lo que escuchas. Vive en el slowliving, vive el momento y disfruta del ahora.

Hygge

6.- “Hygge, la felicidad en las pequeñas cosas” de Meik Viking

En este libro encontrarás cosas muy “cozys” y muy “instagrameables”. Meik Viking es el director del Instituto para la Búsqueda de la Felicidad de Copenhague, y esa es una de las razone por las cuales ha podido ser capaz de convertir su obra en best seller en los 14 países donde se ha publicado. Es 100% inspirador y sobre todo, aprehenderás eso que te decía tu madre de “mejor quédate en casa”, o pondrás por fin a la práctica eso de “yo ya no salgo” cuando pasamos de los 23.

Hygge food

¿Conoces algún consejo más para vivir momentos hygge? ¿Que es lo que más te gusta hacer cuando estás en casa?

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