6 lugares que debes visitar en Lyon

Lyon

El mes de enero ha sido movido. Casualmente, coincidieron todos mis viajes programados durante los últimos meses del 2017 en el primer mes del nuevo año. Y no me quejo, aunque me hayan dejado baldada y aún esté recuperándome del cansancio. Si pudiera, convertiría el viajar en mi única forma de vida. Wanderlust. Viviría unos viajes en un país, me trasladaría a otro, y así. Nómada total, ni de aquí ni de allá. Quizá lo plasme en forma de novela, como portal a la entrada de un mundo utópico e ideal. De momento, aquí hablaré de Lyon.

Tenía muchas ganas de visitar la tercera ciudad más grande de Francia. Y me sorprendió gratamente, porque me esperaba mucho menos de lo que me encontré. Dicen que está ahí la clave, ¿verdad? Si quieres sorprenderte, no esperes nada.

Nos alojamos en Elysèe Hotel, un pequeño hostal situado en pleno centro de Lyon. Suficiente para un fin de semana. Nos encontrábamos justo en la mitad de la ciudad, entre la Vieux Lyon y St. Michel, o lo que es lo mismo, entre los ríos Saona (La Saône) y Ródano (o La Rhône).

 

La Rhône

Durante el fin de semana descubrimos la ciudad a través de sus cafeterías, calles y tradiciones. Y de todo lo que vimos, me quedo con estos seis rincones que me parecieron imprescindibles para adentrarse en las fauces de la cultura lionesa.

PRUEBA LA TARTE AUX PRALINES

Es un postre muy típico en la repostería lionesa. Su sabor es muy parecido a las almendras garrapiñadas, algo que me encanta, así que no pude evitar caer en la tentación. Realmente, los pralinés rosas son eso, almendras garrapiñadas creadas en la ciudad de Montargis. Si sentís curiosidad por la receta, no debe de ser complicado hacerla, según me comentó la mujer que nos atendió en una cafetería muy mona de la zona vieja.

Tarta Praliné

DESCUBRE LA HISTORIA DE LA VIEUX LYON

Lo primero que hicimos el sábado por la mañana fue visitar la Oficina de Turismo. Allí, cogimos una visita guiada por la zona antigua de Lyon y la verdad es que mereció la pena (no todas las visitas guiadas lo hacen, que a veces te quedas como “me lo podía haber ahorrado”). La visita fue en inglés y quizá porque no perdí detalle de lo que decía (realmente disfruté de su acento francés) me enteré de muchas cosas, como del por qué de la Fiesta de las Luces o su historia en la época medieval y renacentista. ¡Ah! Y la Vieux Lyon es Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

 

Pastelería de la Vieux-Lyon

DESAYUNA EN LAS TÍPICAS CAFETERIAS FRANCESAS

A mi madre y a mi nos encantan las “cosas” hechas con mucho cariño y encanto. Por eso, cada vez que encontramos un escaparate bonito o una cafetería “mona” sentimos la necesidad imperiosa de parar y curiosear. Para algunos quizá sea perder el tiempo; para nosotras, es una forma de impregnarse de la identidad del país. Por eso, no puedo hablar de Lyon y no recomendar Pimprenelle, ideal para desayunos y brunch. El festín de tartas y tipos de pan fue de lo más interesante. También recomiendo pasear por la Rue Mercière. Nos dijeron que era la calle donde iban los turistas a comer, pero nos encontramos con restaurantes muy decentes (y asequibles). Nosotras elegimos cenar en Pléthore et Balthazar, y no podíamos haber hecho mejor: el plato de pasta fresca con salsa Pecorino y champiñones fue brutal.

 

Pimprenelle

VISITA LA PLACE DES TERREAUX Y LA ÓPERA DE LYON

Lo descubrimos por la noche y nos enamoró tanto, con la ópera iluminada, la espectacular fuente Bartholdi y las terracitas con su ambiente que tuvimos que volver al día siguiente para verla de día. Eso sí, aquella noche nos quedamos tomando un té y disfrutando de las vistas.

 

Ópera

PASA LA TARDE EN EL PARC DE LA TÊTE D’OR

Otra de las cosas que nos gusta hacer a mi madre y a mi es caminar, con o sin rumbo. Pero he de decir que, para llegar al parque, nos metimos una pechada importante. Está un poco apartado de la ciudad, pero da igual: es como quién viaja a Barcelona y no pasa por el Park Güell porque está a desmano. No hay excusas para perderse el gigantesco lago y sus patitos.

Tète d'or

Parque Tète D'Or

SUBE EN FUNICULAR HASTA LA BASÍLICA NOTRE-DAME DE FOURVIÈRE

Las mejores vistas de la ciudad se disfrutan desde el mirador de la Basílica. Ahí es donde descubrimos que Lyon no es una ciudad recogida, sino más bien extensa por todos los lados. Un edificio neo-bizantino que se parece al Palacio de las Mil y Una Noches, por todo el relicario que hay en su interior: no he visto tanto pan de oro y mosaicos en mi vida. Sencillamente, asombroso. Parada obligatoria. Además, subiendo en funicular, te encuentras de camino con el Antiguo Théâtre Gallo – Romain de Lyon. A mí, que me encantan las historias romanas, me encantó darme de bruces con este Odeón de dos mil años. En verano celebran aquí el célebre festival de teatro, música y danza Les nuits de Fourvière, muy conocido en las tierras lionesas.

Vista Panorámica

Teatro Galo-Romano

Desde hace un tiempo clasifico las ciudades que visito en dos categorías: ciudad a la que me iría a vivir una temporada o no. Lyon entra en mi lista de los SÍ rotundos.

Y vosotros, ¿habéis ido a algún sitio en el mes de enero? ¿Algún viaje que recomendar?

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