La amistad, pero la verdadera

¿Y lo difícil que es poner en primer lugar lo que verdaderamente importa en la vida? ¿Y lo rápido que se nos da vuelta la cabeza con situaciones, personas y momentos tan inverosímiles como innecesarias? ¿Y lo importante que es estar rodeado de aquellas personas con las que te irías a una isla desierta, sabiendo que con su compañía sobrevivirías, al menos, un día más?

Aquí, las prioridades son otras. Echando la vista atrás, ¿quién responde conmigo cuando se plantean cuestiones con respuestas enrevesadas? ¿Quién me ayuda a decidir, aún sabiendo que al final haré lo que yo quiera, añadiendo a la lista de errores otro más para la colección? ¿Quién, sino, iba a levantar el teléfono en la madrugada por una crisis, esforzándose en elegir las palabras correctas con el deseo de tranquilizarme e intentando que al menos pueda dormir una hora para que, al día siguiente, pueda estar presentable en la oficina?

Las amistades que consiguen traspasar años y que, no matter what, siguen y están ahí. Esas son las hadas madrinas. Esas que deberían de estar en el TOP de los TOPS. En primer lugar en la futura lista de invitados. En la elección de testigos. En los testamentos, en letra pequeña, en el ranking de las primeras posiciones de las conversaciones de whatssaps (qué coño, en la primera posición, deja que el tio con el que hablas, o no hablas, baje escalones, que ellas se lo merecen más). Porque madre solo hay una. Pero mejores amigas, como mucho, las que te caben en la palma de una mano. Y qué más. Y nada más. Porque ellas son lo que necesitas. Porque, por mucho que viajes, te nubles, te enamores, te decepciones, una y otra vez, de forma cíclica, porque hay mucha decepción suelta en el mundo, porque aquí lo que prima es el correveydile, el amor de un amigo es el que te cubre, te agarra el corazón, te lo estruja de forma cautelosa hasta que la sangre vuelve a fluir de manera pausada hacia tu cerebro y la niebla que te impide ver se evapora, provocando un “tienes razón”.

Para terminar con un abrazo. Y un “te quiero” más sincero que muchos otros. Tú dile a cualquiera que te ayude a rememorar cada paso de tu vida. Espera de cualquiera un gesto mínimo de comprensión. Piensa que todos ellos pasaran tus errores por alto. Hazlo así, y veras, de la peor manera, lo importante que es en esta vida tener a alguien con quién contar, realmente contar, en todo momento. Afortunadamente, yo lo tengo muy claro. Gracias.  Por mucho y por todo.b2d1ecc8b6445a58a2b9ef4b53dcb4c6

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