La vida se sustenta en rachas

SPAIN. Valencia. 1952. Robert and Mary FRANK.

Rachas buenas, rachas no tan buenas y rachas nefastas. Lo bueno de las rachas es que siempre existe el gris. El punto neutro, en el que tu cuerpo y mente se ponen de acuerdo para decir basta. Cuando ofreces más de lo que recibes, cuando te llega ruido y te ensordece el alma, cuando tus pensamientos son voces que se sobreponen las unas con las otras, ahí, en ese mismo instante, aparece de la nada ese click que genera el cambio y te resetea el alma, ofreciéndote una segunda oportunidad.

Porque las segundas oportunidades sí cuentan.

Cuenta que te regeneres, que alces la voz y que conviertas lo negro en gris. Y de ahí al blanco es cuestión de tiempo. Dicen que el blanco es la pureza hecha color y te aseguro que llegará el día en el que sonreirás cuando lo recuerdes, que te alegrarás por aquello que en un momento te dejó hecho pedazos y que brillarás sabiendo que el día a día, el presente como algunos lo llaman, ha ganado la batalla.

Sabrás que el gris se aclara cuando escuches esa canción y corras hasta que tus piernas no respondan. Créeme, las lágrimas que te provocaban antaño se convertirán en sudor que expulsará todo ese velo negro que hasta ahora te cubría. Es entonces cuando debes mirarte al espejo. Esa persona eres tú, y no la de antes. Ya no.

Porque la vida son rachas. Y como todo, cambian.

 

Artículo extraído de Voces

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