Por qué Luxemburgo es un regalo para la vista

Luxemburgo

No tenía referencias de Luxemburgo. Nadie que yo conociera había viajado al país. No tenía ni idea de lo que me podía encontrar. Cuando te lo imaginas, piensas en un país minúsculo, lleno de casitas monas, mucho verde y un tiempo estupendo. Pero es más que eso. Superó todas mis expectativas. Y es que la clave está en no crearse expectativas para encontrar maravillas como este país.

Si tuviera que pensar en un lugar al que escaparme un fin de semana de cualquier época del año a cargar pilas y a llenarme de cosas bonitas, pensaría en Luxemburgo. Si quisiera comprarme una casita blanca rodeada de pinos y abetos, también. A estas alturas sabemos que los cuentos de Disney no eran más que patrañas, pero el escenario es real y este es uno de ellos.

Vianden Castle, de cuento de hadas

Lo digo yo y lo decimos todos los que hemos estado. El primer día cogimos el tren desde Luxemburgo hasta Diekirch, 1 hora de trayecto que, si estás atento al paisaje se hace muy corto de lo bonito que es. De ahí, cogimos el bus 570 que hace un recorrido de varios pueblecitos hasta llegar a la parte baja de la colina del castillo.

Para subir hasta allí os recomiendo la telesilla (una experiencia subir en ella sin ser una pista de esquí), porque si os da por caminar es posible que os arrepintáis al de 10 minutos por la cuestaza que es. ¡Ojo! Si las alturas os dan vértigo, mejor que optéis por la opción de ir a patita, porque la subida es un poquito… empinada. Además, la silla no es de última generación sino más bien rudimentaria, con una barra de seguridad y otra para que tus pies no cuelguen. Pero, os diré que merece la pena: el recorrido es espectacular ya que pasas sobre un río y atraviesas un bosque. Y, ¡eh! que sigo viva.

Castillo de Vianden

Nada más bajar del telesilla hay un bar donde recomiendo tomar una coca-cola para disfrutar de la panorámica, antes de caminar por el bosque hasta llegar al castillo. Una vez allí cogimos dos audio-guías, gracias a las cuales descubrimos que la gran fortaleza se construyó  en el siglo XI y XIV sobre una antigua edificación de origen carolingia y que ya servía de estructura de defensiva en la zona. Os prometo que el castillo es típico de cuento de princesas, con sus torres y pináculos. Es una construcción con elementos románicos y góticos que ha sido casi reestructurada del todo en el siglo XX.

Durante la época medieval fue el hogar de los duques de Vianden, que fueron grandes aliados de las monarquías europeas más importantes de la época, como la francesa. En la restauración se han mantenido bastantes elementos decorativos, lo que hace que te encuentres ante un castillo de lo más auténtico. Su cocina, tan renacentista, dan ganas de fotografiarla desde todos los ángulos posibles.

Comedor Castillo

Cocina Castillo

Cuando terminamos, decidimos pasar la tarde en Diekirch, uno de los pueblos más pintorescos del país. El centro es minúsculo, compuesto por una plaza pequeña con muchas terrazas. Un lugar súper tranquilo, muy agradable y con muy pocos turistas.

Diekirch

 

Diekirch izq

Luxemburgo

Para empezar, la ciudad está fantásticamente comunicada con el aeropuerto. Se puede ir en autobús (ticket=1.50€, for real), con una frecuencia de 10 minutos entre semana y de 20/30 minutos el fin de semana (os dejo aquí información de valor). Un dato muy importante, ahora que hablamos de autobuses: el fin de semana, subirte a un bus interurbano cuesta 0€. ¡Es gratis! Aprovechadlo.

Es una ciudad que, para un fin de semana, resulta perfecto. Estas son las visitas obligadas que no os podéis perder por nada del mundo, llueva, nieve o haga sol:

Más que nada, porque lleva nuestro sello. En 1644, los españoles construyeron estos bastiones defensivos con una altura de 27 metros. Son túneles secretos que se cruzan entre sí, lo que mola mucho porque no sabes qué te encontrarás al final (algunos caminos te llevan a balcones desde donde puedes disfrutar de unas vistas increíbles de valle que lo rodea).

Vistas

  • La Ville Haute y la Basse 

Es muy guay subir y bajas escaleras y rampas para ver el contraste de las dos partes de la ciudad. Por cierto, ¿he dicho ya que Luxemburgo es Patrimonio de la Humanidad? Si echas un vistazo desde la parte alta a la baja, asentirás y pensarás “¿cómo no va a serlo”.

Ville HautePanorámica

  • La parte más Europea

Luxemburgo cuenta con un Barrio Europeo donde se encuentran las sedes del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y del Tribunal de cuentas Europeo, entre otros. Además, por ahí está el Museo de Arte Moderno y varios edificios vanguardistas que contrastan con el resto de la ciudad. Sin olvidar el edificio de la Filarmónica de Luxemburgo.

Filarmónica

  • Los mercados al aire libre

Si tienes la suerte de encontrarte de bruces con el mercado de flores, queso, fruta y verdura de la Place Guillaume, ya lo habrás visto todo. Mira que a mi las flores no es una cosa que me vuelva loca, pero ver tanto color y tanta variedad me animó el día. En esta zona también está la Gran Rue, la Place d’Armes y la Rue du Marché aux Herbes, con terracitas para disfrutar del sol y del ambiente.

Mercadillo de flores Guillaume

  • Grund y su Scott’s pub

Solamente por este barrio ya merece la pena viajar a Luxemburgo. El tiempo que estuve sentada en Scott’s pub, un irlandés situado a orillas del río que rodea el barrio, me dio tiempo a imaginarme muchas situaciones idílicas en mi mente. Aquel momento lo recuerdo muy bien porque sentí que todo estaba en armonía. Muy inspirador si disfrutáis, como yo, con las cosas bonitas.

Scott's Pub

Es muy recomendable cruzar por algunos de los puentes que conectan la ciudad. También visitad la Avenue de la Libertéla Place de Martyrs y la Place de Paris. 

Vistas desde Adolphe

¿Queréis degustar la gastronomía luxemburguesa? Aquí van dos direcciones top: Brasserie Guillaume (el pescado es la clave) y Goethe Stuff . Este último, si no lo veis a la primera no os preocupéis: buscad las escaleras. Os llevaran a un interior y en el piso de arriba, voilà. Dos secretos: las tartes flambées y una copa de Gewurztraminer. Después de esto confiaréis en mi criterio toda la vida.

Tarte Flambée

¿Habéis viajado a algún país que os haya sorprendido tanto como a mi Luxemburgo? ¿Alguna recomendación para un fin de semana?

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