Viernes

  Cuando el ambiente se aclara. Cuando comienzas a ver más sonrisas que lágrimas o amargura. Cuando el final de cada frase comienza por “feliz”. Cuando deja de importar si mañana hará bueno. Cuando los planes pasan por cenar a la luz de las velas, patinar, brindar, cantar, reír, comer, abrazar y besar. Los besos, que cambian.

Un día temprano

De esto que preparas la cafetera, miras por la ventana y llueve. Y ni con esas se te cambia el gesto. Suena The Future Looks Good y mientras te sirves el café, el tarareo sale solo. ¿Qué pasa? Nada. ¿O es que porque sea un día gris tienes que sentirte perezosa, abrumada, cansada y enfadada por obligación? Aquellos días ya pasaron. ¿Ves como te decía que se pasaría? Sé que a veces lo piensas, pero ahora, tu primera reacción es la de pestañear y pasar. Pestañear y pasar. Lo fácil…

10 canciones para los largos días de Otoño

Porque lo que más nos gusta en esta época son los pijamas del Primark, los calcetines de lana, los cafés y manta, la peli y manta, las sopas que arden, los fulares, los colores en los parques, las sonrisas cálidas, el viento que hace que el pelo te tape la cara y … los abrazos. Esos que duran, y duran, y duran, y se para el tiempo, y empieza a llover, y lo veis desde la ventana. A mi me encanta el otoño. 

Tailandia, país de contrastes

Siempre recordaré este verano como el más ajetreado de todos mis veranos. Entre mis escapadas, hay un viaje en especial que me ha marcado por ser un país de contrastes, un lugar tan hermoso como lo pintan y tan variopinto como me lo hicieron ver. Tailandia. Sin duda, uno de los viajes que más me han gustado y que recomendaría con los ojos cerrados por su gente, su cultura y sus tradiciones.

Y si te dijera

Y si te dijera que de aquí a un tiempo dejará de importar. Y si te dijera que las paredes que ahora pintas verdes se resquebrajarán y tendrás que pintarlas negras. Y si te dijera que todo lo que ocurre es parte del problema, y que no seguirás si no lo combates. Y si te dijera que, por más que me digas que no puedes, un día te levantarás y acabarás con ella antes de que el reloj marquen las doce.