La vida se sustenta en rachas

Rachas buenas, rachas no tan buenas y rachas nefastas. Lo bueno de las rachas es que siempre existe el gris. El punto neutro, en el que tu cuerpo y mente se ponen de acuerdo para decir basta. Cuando ofreces más de lo que recibes, cuando te llega ruido y te ensordece el alma, cuando tus pensamientos son voces que se sobreponen las unas con las otras, ahí, en ese mismo instante, aparece de la nada ese click que genera el cambio y te resetea el alma, ofreciéndote una segunda oportunidad.