Tailandia, país de contrastes

Siempre recordaré este verano como el más ajetreado de todos mis veranos. Entre mis escapadas, hay un viaje en especial que me ha marcado por ser un país de contrastes, un lugar tan hermoso como lo pintan y tan variopinto como me lo hicieron ver. Tailandia. Sin duda, uno de los viajes que más me han gustado y que recomendaría con los ojos cerrados por su gente, su cultura y sus tradiciones.

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Como en todos los países, hay paradas obligatorias y otras que deberían de ser obligatorias y que solo encuentras cuando te sales de la línea del plan. Para empezar, la capital, Bahngkok, una ciudad apoteósica. Una curiosidad: sus habitantes adoran a sus reyes. Es verdadera admiración. Lo días de cumpleaños del rey y de la reina son festivos nacionales. En el cumpleaños de la reina, por ejemplo, el día 12 de agosto a las 19:08 h (el número de la buena suerte tailandés es el 8, by the way) apagan las luces de la ciudad y todo el pueblo se reúne en la plaza real con una vela para desearle buena suerte en el año. Y es que el rey procede de la misma dinastía del primer rey tailandés, el creador de Banghkok, y la veneración es tal que toda la ciudad se paraliza.

Hay templos para aburrir. En el templo Wat Trimit está el Budha más grande de la ciudad, bañado en oro de 5,5 toneladas de peso. En el Wat Pho está el Budha recostado, de 46 metros de largo. Y en el Templo Real, el Budha de Esmeralda, al que más rezan. Entrar en ellos es un pelín engorro: hay que descalzarse y taparse hombros y rodillas (con 40 grados).

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Templo Wat Rong Khun, en Chiang Rai

Para la noche, no hay mejor plan que pasearse por el mercado nocturno, Path Pon, lleno de bolsos, ropa, calzado, accesorios, etc. Imitaciones realmente logradas. Los propios vendedores testaban el material de sus productos quemándolos con el mechero para que comprobaras que efectivamente, el material de ese bolso era muy similar a la piel de verdad.dsc00074

El regateo es la forma de compra por excelencia. Siempre hay que regatear por la mitad del precio original. Ellos lo esperan, lo desean. En los taxis y en los tuk-tuk que se cogen para llegar a un punto en concreto (al hotel, a los talleres de seda, etc.) siempre hay que cerrar precios antes de montarte. Incluso en el taxi hay que instarles a que pongan en marcha el taxímetro (que son muy listos). Contando con que 38 durham son 1€, 10 km de taxi salía a 3 €. El viaje completo. No por persona.dsc00217

Hay un restaurante que recomiendo encarecidamente a todo aquel que se pase por Banghkok: Above Eleven. Vistas espectaculares de la ciudad (si vas por la noche es de admirar) y ambiente selecto. Y sin pegarte sustos: Una cena con seis platos, bebida y un par de postres espectaculares, 30-40€.

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El resto del viaje fue espectacular: Museos de Guerra y cementerios con epitafios preciosos, ruinas arqueológicas de la primera capital del Reino de Siam, trenes que circulaban por la vía de la muerte… Pasando por Lampang, Chiang Rai, Chiang Mai. Y la isla Koh Samui, la tercera más grande del país, rodeada de la mayor plantación de cocoteros del mundo. No he visto gente más feliz que la de allí. Aunque claro, sus valores de felicidad radican en el paisaje que les rodea, playa y naturaleza. Ojalá a nosotros nos bastara solo con eso… (Suspiro).

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