Y si te dijera

My hands show the experience, your foot shows the steps you still need to take.

Y si te dijera que de aquí a un tiempo dejará de importar. Y si te dijera que las paredes que ahora pintas verdes se resquebrajarán y tendrás que pintarlas negras. Y si te dijera que todo lo que ocurre es parte del problema, y que no seguirás si no lo combates. Y si te dijera que, por más que me digas que no puedes, un día te levantarás y acabarás con ella antes de que el reloj marquen las doce.

Y si te contara que, cuando tengas 80 años, lo único que recordarás con total claridad será a tu madre, pequeños momentos que parecían tan irrelevantes. Y si te dijera que lo que ves ahora como un impedimento, en unos años echarás la vista atrás y dirás (o al menos, espero que lo hagas) que mereció la pena. Y que tampoco era para tanto. Y si te contara que la decisión tan firme que tomas en este momento repercutirá en un futuro. Qué querrás volver a un lugar que ya no existirá. Simplemente porque ahora no puedes, o no quieres. Y si te dijera que, realmente la vida son dos días y el tiempo que pierdes no vuelve. Que ahora es el momento de hacer cosas, cuantas más mejor. Sin pensarlas. Sin juzgarlas.

Y si te enseñara que ese tatuaje cobrará sentido a lo largo de los años, y tendrá el significado que tu le quieras dar. Y que esos actos de rebeldía conformarán tu carácter. Y que hay amigos que se quedarán contigo y otros que vivirán aventuras. Lejos. Y que no hay nadie más grande que nadie. Y que aún te queda por descubrir a esa persona con la que podrás recorrer kilómetros de carretera, de sueños, de ilusiones. Y que esa será precisamente a la que elegirás para que hable en tu boda. Y llorarás. Oh, que si llorarás.

Y si te dijera que tendrás dos hijos preciosos. Y que tu vida será fantástica, pero como todas las demás. Tu, que sufres al pensar que te quedarás sola. Tu, que temes ser la excepción a la regla. Y si te dijera que te tocará sentarte con tu hija y decirle que los hombres como tu no abundan y que tenga cuidado con las proposiciones indecentes. Que está muy bien que pases la noche con alguien que acabas de conocer, cariño. Siempre y cuando te respete y te respetes. Siempre y cuando os cuidéis, por una noche, por toda una vida, no importa. Y si te dijera que un día agarrarás a tu hijo de la pechera y le dirás que espabile, que se aplique, que estudiar es importante de cara al exterior, que la independencia hay que ganársela y que, como vuelva a sacar un 3, se olvide de la música por un tiempo.

Y si te dijera que la queja se convertirá en enfermedad. Que te cuides de decir que tu vida no es como la esperabas, porque un día alguien puede sacarte los colores y mostrarte que hay mucho más sufrimiento de la que tu nunca sentirás. Que existen guerras que tu nunca vivirás. Que hay enfermedades que tu nunca padecerás. ¿Y de qué te quejas?, te preguntarán. Abstente y elige bien tus palabras. Que toda la vida escuchando que el ser humano es bueno, cuando resulta que estamos hechos de heces y mala baba. Qué suerte la tuya de haber nacido al otro lado de la muralla.

Y si te dijera que las locuras a altas horas de la noche están justificadas solo si estas seguro de que al día siguiente será otro más en tu vida. Y si te contara que ella no es la mujer de tu vida, y que aún llegarán más. Que te falta sufrir para conocer la felicidad. Y si te contara que él no es más que alguien importante ahora pero que, a partir de un día específico del calendario dejarás de saber de él. Y no volverás a verle. Nunca. Pero, y si te dijera que una mañana abrirás los ojos y que te encontrarás con aquel chavalito de pelo revuelto con el que solías jugar y con el que te reías tanto, abrazándote tan fuerte como nadie e irradiando tanto amor como nunca.

Y si yo te mostrara que eso no es más que la vida que, a veces muy puta, nos la pega para que sepamos dónde estamos. Para que, cuando llegue el día, te gires y rememores. Cada imagen. Cada rostro. Cada sonido. Cada palabra. Y si te dijera. Que hoy estás aquí. Y que mañana posiblemente también. O quizás no. Que sería una pena que te fueras con el tiempo mal invertido. Si yo te contara.

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